Vamos a ver...¿CÓMO SALGO YO DE ESTA?
Está visto que los tíos no tenemos remedio pero lo mío, además, es dramático. Porque, vamos, que a mi edad no me entre en el coco que a las mujeres no se les puede desí ná... pues eso. Dramático. Porque te cogen la palabra al vuelo y ya no te sueltan. Y no te digo si hablamos de la Lidia, la Feni, la Isabel, perdón, Elisabeth que suena mejó porque es más inglé (y os jorobais porque no la pienso descubrir). Y no te digo ná de la Tere porque ésa... Ojú... ésa encabeza la tropa que ríete tú del Cid Campeador. Total, que en uno de mis momentos de debilidad, se me ocurre decirle que el sevillano de pura cepa "vive y siente" la Semana Santa de forma única, especial, "a la sevillana" dicho sea desde el desde el más profundo respeto a los millones de gentes de bien que existen en toda España. Pero, claro, el problema ahora es: ¿Cómo se explica un sentimiento? Porque eso lo pueden hacer los Maestros de la pluma como Don Antonio Burgos, el Barbeito, el Carlos Herrera etc. Pero yooo... Y ensima resumiéndolo.
Bueno, vamos a ver si me explico: El forastero que llega a Sevilla en Semana Santa solo tiene dos opciones; Si es capaz de captar la emoción, el sentimiento, el aroma y hasta la música de cada Hermandad, se convertirá en un sevillano más para el resto de su vida. Y si, por la razón que sea no lo hace, solo será un espectador que contempla un espectáculo multitudinario, rico, colorista y que tiene más de pagano que de cristiano. Para el sevillano es otra cosa. Lo es porque el sentimiento se mama. Se lleva en los genes y hasta la tumba. Y este es precisamente el problema, ¿Cómo te lo explico? Bueno, verás, cada uno de nosotros es consecuencia de lo que ha vivido y de cómo lo ha vivido, ¿vale?. Entre los muchos defectos que me regaló Dios al nacer, está mi insaciable curiosidad. Desde niño me fijo en todo, busco la manera de informarme de el porqué de cada cosa, de cada situación etc. Por lo tanto, yo solo puedo darte mi punto de vista. Lo que he vivido y cómo lo he vivido y esto únicamente se hacerlo a través de contarte algunas experiencias personales. Algunos sentimientos imborrables. La cosa es que, para poder entender lo que quiero explicarte, tienes que poner en marcha tu imaginación. Trasladarte a la época en que no había forasteros ni turistas. Allí todos éramos sevillanos.
Por razón de edad, me tocó nacer, y vivir, una época en la que la separación entre los Señores y los obreros era abismal. Y uno de los primeros hechos que me impactaron de forma imborrable, ya desde muy niño fue que yo estaba en medio de toa la bulla, ("bulla" es como llamamos a la muchedumbre en Sevilla). Pasa la Virgen de la Amargura, y ves cómo señores con sus buenos trajes, señoras con sus pieles, codo con codo, se apretujan al lado de personas humildes, con sus rebequitas de lana y sus alpargatas, todos mirando a la Virgen y con la misma expresión de arrobo, hermanados, en la más completa comunión de sentimientos. Algo tan grande y tan único que, aunque sea por un momento, derriba por completo todas las barreras sociales. Une a personas de toda clase y condición por el corazón. Por el sentimiento. Y en medio de ése Silencio único, total, con el que los sevillanos gritan su fe y su Amor a la Madre, una saeta cruza el firmamento iluminándolo con la luz de su voz:
"Llora la Virgen María
Viendo cercana la muerte
De Jesús, en la agonía,
Y sus lágrimas se convierten
En perlas de Alejandría..."
Sevilla. Plaza de San Román. Muy chiquitilla. Pero por un inexplicable milagro se han apiñado en ella miles de personas de toda clase y condición. Silencio. Sale el Cristo de los Gitanos. Los costaleros tienen que ponerse casi de rodillas porque el Paso no cabe por la puerta. El Capataz los dirige: "Esa derecha un paso atrás... así, vale. Adelante valientes" hasta que, por fin, en una "levantá" que sube el Paso hasta el cielo, sale y comienza su camino de penitencia a la Catedral. A menos de dos metros de mí, un anciano, humilde, gitano, cayéndole lágrimas como puños le habla directamente a su Cristo. Un silencio absoluto se extiende por toda la plaza:
"Grasias Manué, ¡Qué te pueo desí...!
Mas curao a mi nieto que se me moría...
Er médico desía que no podía hasé ná
Pero Tú... Tú me lo has curao....
Que pa argo eres Dios.... Bendito seas...
Y cuando el gitano inclina su cabeza enjugándose las lágrimas, no se sabe de donde, alguien lanza su homenaje a los verdaderos héroes de la noche Santa sevillana:
"Costalero... costalero,
Eres la flor más sencilla
Del más humilde rosario
Que ofrece a su Dios Sevilla
Para llevarlo al Calvario"
¿Lo ves? Se me termina la segunda hoja y casi no he empesao. A lo mejó otro día sigo.








fenicia dijo
Me has emocionado,si señor y eso es poesia,es explicar sentimiento.
Buen regalo para Tere y para nosotr@s.Gracias.
Por cierto...¿Quien es Elizabeth?...jejejejee.
Besotes y pasate por mi casita que le pongo mi felicitación a Tere.
Feni
21 Diciembre 2011 | 04:19 PM